Nacido en Sabadell, provincia de Barcelona en 1990, Darío es licenciado en Ciencias Políticas. Ese tipo de cosas que hace uno cuando tiene 18 años y piensa que será un nuevo Che Guevara... Más tarde, se dio cuenta que lo que verdaderamente le gustaban eran los animales y la naturaleza, y decidió irse a trabajar a Papúa Nueva Guinea. Uno de los lugares más vírgenes, desconocidos y salvajes del Mundo. Esa experiencia enriqueció su interior y le hizo evolucionar. Pero ahí no acabó su ruta. Ha dedicado su juventud a viajar por todo el globo con el objeto de intentar aprender algo y, de paso probar algo de comida exótica. Los sellos de Tailandia, Malasia, Indonesia, Costa Rica, Venezuela, Sri Lanka, Vietnam, Singapur o Australia figuran en algunas páginas de su pasaporte. Finalmente, después de realizar un Master en Estudios Ambientales y otro en Dirección Comercial, trabaja en la actualidad en la industria de los acuarios y los peces ornamentales, una de sus mayores pasiones.
Entre sus otras aficiones se encuentran la pesca, la lectura y el coleccionismo. Pero fue la filosofía lo que le ayudó en momentos complicados de su existencia. Ese tipo de experiencias que nos llevan alguna vez en nuestras vidas al fondo del pozo, al borde del abismo. El estoicismo llegó a su vida en el momento justo, cuando más preguntas se hacía y más respuestas necesitaba.
Friki redomado, fan de Dragon Ball y crecido en el apogeo de la serie en España, Piccolo siempre fue su personaje favorito. Mientras otros fantaseaban con Goku y sus transformaciones, había algo en ese extraterrestre que le cautivaba. Pero fue cuando leyó una entrevista al maestro Akira Toriyama cuando todo cobró sentido:
"Mi personaje favorito es Piccolo, pues es tranquilo y estoico" .
Las palabras del mangaka japonés despertaron en él una pregunta... ¿ Y si Piccolo le estaba enseñando algo desde el principio? ¿Podría ser que hubiera un mensaje oculto en este personaje de ficción? Entonces fue cuando comenzó su andadura como escritor.